Cuando diciembre se acerca, Quito cambia de ritmo. En las oficinas se organizan campeonatos de cuarenta, en las avenidas aparecen las primeras chivas iluminadas, las radios vuelven a sonar pasillos y sanjuanitos y, al caer la tarde, el olor a canela y naranjilla hervida sale de las puertas de La Ronda. Son las Fiestas de Quito, la celebración más grande de la capital ecuatoriana, que en 2026 conmemora los 492 años de la fundación española de San Francisco de Quito.
Mucho se ha escrito sobre los conciertos y la elección de la Reina, pero hay una forma de entender estas fiestas que pocas guías explican bien: a través de la comida. Cada momento de la celebración tiene su sabor. El canelazo de la noche fría, la empanada de viento recién frita, el hornado del día siguiente, la fritada del almuerzo familiar y los dulces del Centro Histórico forman un recorrido gastronómico que dice tanto de la identidad quiteña como cualquier serenata.
En esta guía te contamos de dónde vienen las Fiestas de Quito, cómo han cambiado, qué se come y se bebe en cada momento, cuánto cuesta y, sobre todo, dónde celebrar en restaurantes de Quito, con recomendaciones de nuestro propio directorio organizadas por zona y por tipo de plan.
Qué son las Fiestas de Quito y qué se celebra el 6 de diciembre
Las Fiestas de Quito conmemoran la fundación de San Francisco de Quito el 6 de diciembre de 1534, cuando los conquistadores españoles establecieron oficialmente el cabildo de la ciudad sobre el territorio que antes había sido un importante centro del norte del Tahuantinsuyo y, mucho antes, de los pueblos quitus y caras.
Esa doble raíz explica buena parte de lo que se come en estas fechas. El maíz, la papa, el ají, el chocho y la naranjilla son ingredientes andinos que ya estaban aquí. El cerdo, el trigo, la caña de azúcar, la canela y los lácteos llegaron con los españoles. La cocina de las Fiestas de Quito es, literalmente, el plato donde esas dos historias se encuentran: el hornado une el cerdo europeo con el mote y el ají andinos, y el canelazo mezcla la naranjilla de los valles con la canela y el aguardiente de caña traídos por los colonos.
Hoy la celebración dura varias semanas. Suele arrancar a finales de noviembre con la elección de la Reina de Quito, continúa con el pregón, los desfiles, las serenatas, los conciertos gratuitos y los eventos en barrios y parroquias, y culmina el 6 de diciembre, día de la fundación.
Historia de las Fiestas de Quito: de las serenatas de 1959 a la fiesta actual
El nacimiento de una fiesta popular
Aunque ya en 1934, con motivo del cuarto centenario, hubo actos oficiales para conmemorar la fundación, las Fiestas de Quito como fiesta popular nacieron en diciembre de 1959. La idea era rescatar la llamada quiteñidad: el orgullo por los barrios, la música nacional, el humor local conocido como sal quiteña y las costumbres que la ciudad sentía que estaba perdiendo frente a la modernización.
En sus primeros años, la fiesta tuvo un fuerte componente musical, con serenatas que recorrían el Centro Histórico, y un componente gastronómico y de calle: verbenas barriales, bailes populares, puestos de comida y, por supuesto, canelazo para combatir el frío de diciembre.
El auge de los años setenta
La década de 1970 fue la época dorada de las Fiestas de Quito. El boom petrolero llenó la ciudad de dinero y nuevos habitantes, y la celebración se volvió masiva. Los bailes en los barrios, los concursos de quiteña bonita, los desfiles y la feria taurina Jesús del Gran Poder en la plaza de toros de Iñaquito marcaban el calendario.
Hay crónicas que lo retratan con detalle. El escritor Pablo Cuvi recuerda, por ejemplo, que la noche del 5 de diciembre de 1964 se repartía licor gratis desde camiones en el parque Gabriela Mistral, y que en los tendidos de la plaza los jóvenes coreaban arengas a la ciudad mientras la banda municipal tocaba pasodobles. La fiesta olía a canelazo en toda la ciudad, no solo en la plaza.
Lo que cambió: toros, barrios y nuevas tradiciones
Con los años, Quito pasó de unos cientos de miles de habitantes a cerca de dos millones. Muchas tradiciones barriales se debilitaron y, tras la consulta popular de 2011, en la que los quiteños votaron contra la muerte del toro en espectáculos públicos, la feria Jesús del Gran Poder perdió su formato y dejó de celebrarse.
La fiesta no desapareció: se transformó. Ganaron espacio los conciertos al aire libre, las chivas, los campeonatos de cuarenta y, de forma muy marcada, la gastronomía. Hoy, para buena parte de los quiteños, celebrar a la ciudad significa salir a comer y a brindar en lugares que mantienen vivos los sabores de siempre.
Las tradiciones que siguen vivas (y lo que se come con cada una)
Una forma útil de entender la comida de estas fechas es asociarla a las tradiciones que la acompañan. Estas son las que siguen más vigentes:
El canelazo: la bebida oficial de la fiesta
El canelazo se prepara hirviendo agua con canela y azúcar o panela, y añadiendo jugo o pulpa de naranjilla. Para los adultos se le agrega aguardiente de caña, conocido en Quito como puntas. Su origen exacto es incierto: se lo relaciona con las bebidas calientes de caña que se preparaban en las haciendas para abrigar a los trabajadores y que se servían en velorios nocturnos. Según algunos relatos, al principio se preparaba con chicha de maíz, que luego fue reemplazada por el aguardiente.
Con la institucionalización de las Fiestas de Quito, el canelazo se convirtió en su bebida oficial. Su primo cercano es el hervido, que sigue la misma lógica pero con otras frutas, sobre todo mora.
Un dato que pocos conocen: en los locales que preparan canelazo con más cuidado, el aguardiente se macera durante semanas o meses con especias dulces. Ese reposo suaviza el alcohol y explica por qué un buen canelazo de La Ronda se siente tan distinto al que se prepara deprisa en casa.
Las chivas: comida rápida para bailar toda la noche
Las chivas son buses sin vidrios ni asientos convencionales, decorados con luces y equipados con parlantes, que recorren la ciudad como discotecas ambulantes. Grupos de amigos o compañeros de trabajo las alquilan para bailar y brindar mientras recorren avenidas como la Amazonas, la Naciones Unidas o la de los Shyris. Circulan todo el año, pero se multiplican desde finales de noviembre y llegan a su punto máximo la semana del 6 de diciembre.
La comida de la chiva es la comida de la calle: choclo asado con queso, salchipapas, pinchos, empanadas y tortillas de maíz compradas en los puestos que aparecen cerca de los puntos de salida. Y, al terminar el recorrido, el plan clásico es buscar un caldo o un hornado reparador.
El cuarenta: el juego de cartas que acompaña los piqueos
El cuarenta es el juego de cartas emblemático de la fiesta. Su origen no está del todo claro, aunque suele relacionarse con un juego similar de Riobamba. Empezó como pasatiempo de fin de año y terminó convertido en tradición de las Fiestas de Quito, con campeonatos en oficinas, barrios y gremios. Las partidas de cuarenta van casi siempre acompañadas de piqueos para compartir: tostado, chochos con tostado, empanadas, maní y, claro, canelazo.
Conciertos, pregón y serenatas
La música nacional sigue siendo el alma de la fiesta. El pregón, los conciertos gratuitos en parques y plazas y las serenatas en restaurantes del Centro Histórico convierten diciembre en el mejor mes para combinar cena y música en vivo. Si buscas ese plan, revisa también nuestra guía de restaurantes con música en vivo en Quito.
La comida típica de las Fiestas de Quito, plato por plato
Estos son los sabores que definen la celebración. Algunos se comen en la calle, otros en casa y otros en restaurantes, pero todos forman parte de la memoria gastronómica de diciembre en Quito.
Empanadas de viento
Son el bocado más asociado a las noches de fiesta. Se trata de una masa fina de harina de trigo con mantequilla, rellena de queso fresco y cebolla blanca, que al freírse en aceite muy caliente se infla como un globo, de ahí su nombre. Se sirven espolvoreadas con azúcar, una combinación de dulce y salado muy característica de la cocina quiteña. La pareja perfecta es un canelazo o un café pasado.
Empanadas de morocho
A diferencia de las de viento, la masa se hace con maíz morocho cocido y molido, lo que da una cubierta fina y crocante. El relleno tradicional lleva carne, arroz, arveja y especias. Son más contundentes y se comen a cualquier hora, con ají de pepa o de tomate de árbol.
Hornado
El hornado es el plato festivo por excelencia de la sierra ecuatoriana: cerdo adobado con ajo, comino, achiote y chicha o cerveza, asado lentamente en horno de leña durante horas. Se sirve con mote, tortillas de papa, curtido de cebolla y tomate, aguacate y el famoso agrio, una salsa líquida hecha con el jugo del propio cerdo, cebolla, ají y a veces chicha. Es el plato de las reuniones grandes y del día después de la fiesta. Tenemos una guía dedicada a dónde comer el mejor hornado de Quito.
Fritada y mote con chicharrón
La fritada es carne de cerdo cocida en agua con ajo, cebolla y comino hasta que el líquido se evapora y la carne se dora en su propia grasa, tradicionalmente en una paila de bronce. Se acompaña con mote, maduro frito, tostado, tortillas de papa y curtido. El mote con chicharrón es su versión más sencilla y callejera, muy popular en el Centro Histórico.
Yahuarlocro
Es una sopa espesa de papa con menudencias de borrego y, como toque final, la sangre del animal frita con cebolla, que da nombre al plato (en kichwa, yawar significa sangre). Se sirve con aguacate y cebolla curtida. Es uno de los platos más tradicionales y menos conocidos por los turistas, y aparece con frecuencia en las ferias gastronómicas de las fiestas. Si prefieres algo más suave, el locro de papas es su pariente más famoso.
Tortillas con caucara, habas con choclo y queso
En las ferias de comida tradicional que acompañan las fiestas no faltan las tortillas de papa con caucara (un corte de res frito y jugoso) ni el plato más humilde y querido de la sierra: habas, choclo y queso fresco, a veces con chochos. Son platos baratos, nutritivos y perfectos para compartir.
Humitas, tamales y quimbolitos
Los envueltos de maíz son una constante en las mesas quiteñas de diciembre. La humita es de choclo tierno molido con queso; el tamal lleva masa de maíz con relleno de cerdo o pollo, huevo y pasas, envuelto en hoja de achira; y el quimbolito es su versión dulce con pasas. Todos se acompañan de café negro pasado.
Los dulces quiteños
El Centro Histórico conserva una tradición de dulcería colonial que en fiestas vive su mejor momento: quesadillas (pastelitos de masa con relleno de queso dulce), nogadas, espumilla de guayaba, helado de paila batido a mano en paila de bronce, higos con queso y los dulces de colores de las vitrinas de las calles Guayaquil y Chile. Una visita a la Heladería San Agustín, fundada en 1858, es casi obligatoria.
Las comidas de feria barrial
En las ferias organizadas por el Municipio en las administraciones zonales y parroquias, como Calderón o La Merced, suelen venderse hornado, yahuarlocro, menudo, tortillas con caucara, sancocho, fritada, habas con choclo y queso y caldo de gallina. Son una excelente oportunidad para probar cocina casera a buen precio, cocinada por familias que llevan generaciones en el oficio.
Dónde celebrar las Fiestas de Quito en restaurantes
Hemos seleccionado restaurantes de nuestro directorio que encajan con el espíritu de las fiestas, ya sea por su cocina tradicional, su ubicación o su ambiente. Los organizamos por zona para que puedas armar tu propio recorrido.
Centro Histórico: donde la fiesta tiene más historia
El casco colonial es el corazón de la celebración. Sus plazas reciben conciertos y desfiles, y sus restaurantes concentran la oferta más tradicional.
La Capilla Restaurant, en la calle Benalcázar, tiene balcones frente a la Iglesia de San Francisco y una carta que celebra el patrimonio quiteño con platos como el Hornado Cantuña, servido con tortillas de papa y mote, el Seco de Chivo y el Churrasco El Chulla Quiteño. El 6 de diciembre de 2026 cae domingo, y La Capilla abre ese día desde las 8:30, lo que la convierte en una gran opción para empezar la celebración con desayuno frente a la plaza.
San Ignacio, en la calle García Moreno, funciona en un edificio patrimonial con música en vivo y cocina ecuatoriana tradicional. Es una de las direcciones más citadas para tomar canelazo en el Centro Histórico: lo preparan con naranjilla y especias en cocción lenta, sin prisas. Abre todos los días desde temprano, también los domingos.
Heladería San Agustín, fundada en 1858, es una de las casas más antiguas de Ecuador. Además de su legendario helado de paila y la espumilla, ofrece empanadas de morocho, tamales, humitas, mote con chicharrón y los dulces quiteños de siempre: nogadas, quesadillas, barquillos y turrones. Ojo: cierra a las 4:00 de la tarde, así que es parada de mañana o de mediodía.
Cafetería Modelo, en la calle Sucre desde 1950, es otro ícono del casco colonial, ideal para un café con empanada o un plato de antaño entre desfile y desfile.
¡Hasta la Vuelta!, Señor, abierto en 2003 en la calle Chile, es un restaurante temático inspirado en las leyendas quiteñas y los bocados de antaño. Pocos lugares encajan tan bien con el espíritu de rescate de la quiteñidad con el que nacieron las fiestas.
Juan Fogonero, dentro del Palacio Arzobispal en plena Plaza Grande, y Diosolopay, en el Centro Cultural Metropolitano, cuyo nombre viene de la expresión quiteña Dios solo pague, son dos opciones cómodas a pasos de los principales escenarios de la fiesta.
Si buscas comer bien gastando poco, DonCho Chocho y Choclo, en la calle Sucre, es uno de los restaurantes mejor valorados del Centro Histórico, con comida típica desde $1. Mote Colonial está especializado en mote con chicharrón y platos típicos, con terraza de vista colonial (cierra lunes y martes), y Restaurante Benalcázar, abierto desde 1995, sirve desayunos tradicionales y platos de la sierra a precios accesibles.
La Ronda: la calle del canelazo
La calle La Ronda es el escenario nocturno más tradicional de las fiestas. Sus balcones coloniales, sus faroles y sus decenas de locales de canelazo la convierten en el lugar donde la celebración se siente con más intensidad. Llega temprano, porque las noches de diciembre se llenan.
Leña Quiteña La Ronda es uno de los restaurantes más concurridos de la calle. Su cocina criolla a la leña es prácticamente un resumen de la comida de las fiestas: empanadas de viento, empanadas de morocho, fritada, llapingachos y hornado. Los viernes y sábados abre hasta la medianoche.
Casa los Geranios ocupa un edificio de 1710 con patio colonial y terraza. Combina cocina típica ecuatoriana con coctelería artesanal y tiene un Menú Típico Especial que permite probar varios platos tradicionales en una sola visita.
La Negra Mala, también conocida como Casa del Murcielagario, tiene un ambiente bohemio con decoración tradicional, y Nuestro Legado, entre La Ronda y la Plaza de Santo Domingo, ofrece platos criollos a precios accesibles.
Para quienes quieren alargar la noche, La Esquina de Cantuña, en el Bulevar 24 de Mayo, abre de miércoles a sábado hasta las 2:00 de la madrugada con cocina ecuatoriana.
Miradores: la ciudad iluminada desde arriba
Diciembre es temporada de luces en Quito, y pocas experiencias se comparan con brindar con un canelazo mientras se ve la ciudad encendida. Si este plan te interesa, tenemos una guía completa de restaurantes en Quito con mirador.
- Pim’s, en la cima del Panecillo desde 1981, ofrece vista panorámica al Centro Histórico, terraza con chimenea y cocina ecuatoriana con platos como el locrito y las empanadas de morocho. Los domingos cierra a las 6:00 de la tarde.
- Luna Quiteña, junto al Parque Itchimbía, tiene vista de 360° y cocina tradicional con locro de queso, fritada y seco de chivo. Abre hasta casi la medianoche de lunes a sábado.
- Café Mosaico, en el Itchimbía desde 2003, es uno de los miradores más famosos de la ciudad.
- Vista Hermosa, en la calle Mejía, y Vista Hermosa Itchimbía combinan cocina ecuatoriana, coctelería y vistas al casco colonial hasta la medianoche.
- El Escondite de Cantuña suma mirador y música en vivo de jueves a sábado, con cortes madurados y mariscos al grill.
- Secret Garden, en la terraza del hostal del mismo nombre en San Blas, tiene happy hour diario de 6:00 a 7:00 de la tarde y un canelazo que es una de sus especialidades.
Norte de Quito y valles: tradición lejos del bullicio
No hace falta ir al Centro para celebrar. Estas opciones son ideales para el almuerzo familiar del fin de semana festivo:
- Cosas Finas de la Florida es la hueca más emblemática del norte de Quito. La familia Pillalaza prepara desde hace generaciones hornado, fritada y chicharrón en horno de leña, con mote con finas hierbas, tortillas doradas y aguacate. Los domingos abre de 12:00 a 8:30 de la noche.
- El Palacio de la Fritada, en Cumbayá, es la referencia de la comida típica en el valle, con fritada, mote con chicharrón y hornado en ambiente familiar.
- Achiote Ecuador Cuisine, en una casa patrimonial de La Mariscal, recrea el patrimonio alimentario del país y es una gran opción para visitantes. Abre por la noche y cierra los miércoles.
Alta cocina ecuatoriana: la tradición reinterpretada
Si quieres celebrar la fundación con una experiencia distinta, varios restaurantes de autor reinterpretan los sabores de la fiesta con técnica contemporánea:
- Somos Ecuador Restaurante, de la chef Alejandra Espinoza, reinterpreta clásicos como el hornado, el locro y los ceviches. Abre también los domingos.
- QUITU | Identidad Culinaria, del chef Juan Sebastián Pérez, trabaja ingredientes y técnicas ancestrales en un menú degustación de temporada. Cierra los domingos.
- URKO, en La Floresta, trabaja con productos de comunidades de las cuatro regiones del país. Abre de martes a viernes por la noche.
- Zazu, del chef Wilson Alpala, propone una cocina ecuatoriana contemporánea de temporada. Cierra los domingos.
Ruta gastronómica de un día para vivir las Fiestas de Quito
Si solo tienes un día para vivir la fiesta a través de la comida, esta ruta por el Centro Histórico y sus miradores te permite probar lo esencial:
- Desayuno (8:30 a 10:00): empieza en La Capilla Restaurant con vista a San Francisco, o en Cafetería Modelo con un café pasado y una empanada.
- Media mañana (11:00): camina hasta la Heladería San Agustín para probar un helado de paila, una quesadilla o un tamal.
- Almuerzo (13:00): hornado, fritada o mote con chicharrón en Mote Colonial, DonCho Chocho y Choclo o Juan Fogonero.
- Tarde (16:00): recorre las plazas, disfruta de los eventos programados y busca los puestos de dulces tradicionales de las calles Guayaquil y Chile.
- Atardecer (18:00): sube a un mirador como Luna Quiteña o Secret Garden para ver encenderse la ciudad con un canelazo en la mano.
- Noche (20:00): baja a La Ronda para cenar empanadas de viento y fritada en Leña Quiteña La Ronda o Casa los Geranios, y termina la noche con música nacional.
Precios de referencia de la comida en las Fiestas de Quito 2026
Estos valores son orientativos y pueden variar según el local y la zona:
- Canelazo o hervido: entre $1 (shot o vasito en la calle) y $4 (copa en restaurante). Una jarra para compartir suele costar entre $10 y $15.
- Empanada de viento: entre $1 y $3 por unidad.
- Empanadas de morocho: entre $1 y $2,50 por unidad en huecas; en restaurantes con servicio a la mesa se venden en porciones desde unos $6.
- Plato de hornado o fritada: entre $6 y $12 en huecas tradicionales.
- Mote con chicharrón: entre $3 y $7.
- Humitas, tamales o quimbolitos: entre $1,50 y $3,50.
- Helado de paila o dulces quiteños: entre $1,50 y $5.
- Menú típico completo en restaurante del Centro Histórico: entre $15 y $25 por persona.
- Menú degustación de alta cocina ecuatoriana: desde unos $60 por persona, sin bebidas.
Consejos para disfrutar las fiestas como un quiteño
- Reserva con anticipación. Los restaurantes del Centro Histórico, La Ronda y los miradores se llenan en la semana del 6 de diciembre, sobre todo el viernes y el sábado anteriores.
- Revisa los horarios del domingo 6. En 2026 la fecha cae en domingo y muchos restaurantes cierran más temprano o no abren. Confirma siempre antes de ir.
- Abrígate. Diciembre es temporada de lluvias en Quito y las noches pueden bajar de 10 °C. Es la razón de ser del canelazo: el achachay, la exclamación quiteña para el frío, se combate con una copa caliente.
- Pide canelazo sin trago si vas en familia o vas a conducir. Es una bebida deliciosa por sí sola y la mayoría de locales lo ofrece. Si bebes, no conduzcas: usa transporte público, taxi o aplicaciones.
- Prueba algo que no conozcas. El yahuarlocro, las tortillas con caucara o las nogadas son platos que rara vez aparecen en las guías para turistas.
- Visita una feria barrial o parroquial. Las ferias gastronómicas del Municipio en las administraciones zonales son la mejor forma de comer cocina casera a precios populares.
- Grita ¡Que viva Quito! Es parte del ritual. Nadie te mirará raro.
- Consulta la agenda oficial. El Municipio de Quito y Quito Turismo publican cada noviembre la programación de conciertos, desfiles y eventos gratuitos.
Más sabores de la tradición quiteña
Las Fiestas de Quito cierran un trimestre muy rico en tradiciones gastronómicas. En noviembre la ciudad vive la temporada de la colada morada y las guaguas de pan, y durante todo el año puedes explorar nuestra guía del mejor hornado de Quito. También puedes buscar todos los restaurantes de cocina ecuatoriana en Quito de nuestro directorio.
Conclusión: celebrar a Quito con el paladar
Las Fiestas de Quito han cambiado mucho desde aquellas serenatas de 1959. Los toros ya no forman parte de la celebración, los bailes de barrio son menos frecuentes y la ciudad es hoy mucho más grande y diversa. Pero hay algo que se mantiene intacto: la costumbre de reunirse alrededor de una mesa para celebrar la ciudad.
Una copa de canelazo en La Ronda, una empanada de viento recién frita, un plato de hornado con agrio o un helado de paila en el Centro Histórico son formas de participar en una tradición que se renueva cada diciembre. En sus 492 años, Quito sigue celebrándose a sí misma con lo que mejor sabe hacer: compartir su comida. ¡Que viva Quito!